Nuestra meta, al final del día, es reírnos de tus desgracias.

El sistema heredado

Programadores contra clientes

Me contrataron para modificar un sistema que llevaba quince años funcionando.

—Está muy bien hecho, solamente necesitamos unos cambios pequeños.

Abrí la base de datos.

Había 247 tablas.

Ninguna tenía nombres entendibles.

Las contraseñas estaban guardadas en texto plano.

Y una tabla llamada temporal2_final_buena tenía todos los registros importantes.

Pregunté:

—¿Quién desarrolló esto?

—No sabemos. Se fue hace como diez años.

—¿Hay documentación?

—Sí, tenemos un archivo de Word.

Lo abrí.

Decía:

"Para iniciar el sistema, haga doble clic en el icono".

En ese momento comprendí que no me habían contratado como programador. Me habían contratado como arqueólogo.