Nuestra meta, al final del día, es reírnos de tus desgracias.

La junta para organizar otra junta

Jefes de pesadilla

Nos convocaron a una reunión urgente a las nueve de la mañana.

Éramos doce personas.

El jefe comenzó:

—Esta reunión es para ponernos de acuerdo sobre cómo vamos a organizar las próximas reuniones.

Durante dos horas discutimos horarios, participantes y quién redactaría las minutas.

Al terminar, alguien preguntó:

—¿Y cuándo empezamos a trabajar en el proyecto?

El jefe respondió:

—Eso lo vemos en la siguiente junta.

Doce personas. Dos horas. Cero decisiones. Pero la minuta quedó preciosa.